La leyenda detrás del Ciervo.

Seguramente alguna vez, al ver una botella de Jägermeister, te has preguntado que significados hay detrás del magnífico ciervo con su cruz resplandeciente entre la cornamenta.

Por siglos se han estado diciendo historias acerca del cazador Huberto que nació en Toulouse en año 657. Huberto vivía en lo que hoy es Francia y tenía una gran pasión: cazar. Desafortunadamente tenía un muy bajo sentido de la responsabilidad y era capaz, se cuenta, de ir a cazar hasta los días domingos.

Pero todo eso cambió durante una de sus excursiones, cuando un enorme Ciervo Blanco lo sorprendió saliendo de entre la maleza en un bosque recóndito. Traía una cruz resplandeciente entronada entre su cornamenta. Huberto quedó inmóvil y, al recuperar su respiración, comprendió la señal divina que demandaba una transformación. A partir de ese momento, dejó de cazar y se unió a la iglesia como misionero. De acuerdo con la leyenda, pronto fue nombrado Arzobispo en Tongeren. Transcurría el año 717 cuando mudó su residencia oficial a Lieja en Bélgica. Fue en esa ciudad que ordenó la construcción de la Catedral y ganó una gran reputación por su benevolencia. Poco después fue nombrado alcalde de la ciudad. El 30 de mayo del 727 el Arzobispo Huberto de Lieja murió, hasta estos días es considerado el patrono de los cazadores.

La leyenda lo sobrevivió por siglos y junto a ella, el famoso Ciervo que ha estado presente en la etiqueta de la distintiva botella verde del Jägermeister desde 1935.